Después de haber leído el texto, parecería que estaba reflexionando lo que he tenido que recorrer a través del tiempo en mi práctica docente, al principio, llegar al aula, prohibido sonreír, siempre con cara seria y todo centrado en el tema que tenía que impartir.
Pero con el paso del tiempo me enamore de esta profesión y me hace falta estar dentro del aula con mis alumnos, compartiendo sus “grandes” problemas, inquietudes, y centrando el aprendizaje en sus búsqueda de conocimientos. Despertando su inquietud y curiosidad, obligándolos a replantear sus metas.
A pesar de que son 4 grupos los que tengo, con la misma clase, los grupos son muy diferentes y hay que usar diferentes técnicas, para poder captar su interés.
El obstáculo más grande es la disciplina dentro del grupo, y en efecto un profesor lo primero que debe hacer es saber organizar la clase. Podemos discutir y negociar para que el grupo trabaje. De esta manera manejar los contenidos será más fácil.
Como buena profesionista, también inicie esta aventura queriendo impartir los contenidos tal cual, repitiendo lo mismo en todos los grupos. Sin detenerme por un momento y conocer su nivel de conocimientos.
Por último, ahora cuando me preguntan cual es mi profesión, prefiero decir con orgullo que soy maestro, a mencionar mi profesión que como muchos la ejerzo para poder tener una vida mejor para mi familia y para mí.
La relación que guarda “El malestar docente” con mi historia es sobre todo el rápido avance de los conocimientos queriendo que se cubran en su totalidad, cuando también muchas veces y es algo que no podemos cambiar llegan nuestros estudiantes con muy poco interés y nivel de conocimientos. Lo que me ha servido actualmente es no darme por enterada de el cúmulo de papeles que se deben entregar, en tiempo y forma, aunque lo tomo en cuenta ya no me estresa, y pienso que mi mayor trabajo reside dentro del aula y no fuera de ella.
Les envio un cordial saludo
Yolanda González Crespo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario